martes, 31 de enero de 2012

Cholitas Luchadoras de Bolivia

El espectáculo desafía toda comparación. Por sus protagonistas, por el lugar elegido para la escena, por cómo nació y prosperó hasta volverse lo que es hoy. A más de 4000 metros de altura, en El Alto, la ciudad más pobre, opulenta, populosa, contradictoria e indígena del altiplano boliviano, cada domingo unas madrazas con trenzas se sacan la madre. Una contra otra, a veces dos contra una. La pelea es fingida. La virulencia no. En la lucha libre casi todo es premeditado. Lo es mucho menos para quienes pagan su entrada, porque.....
“el show lo vale.”

Las cholitas son indias urbanas, dicen los sociólogos. Visten medias, chales, polleras y sombreros de bombín como en el siglo XVIII: etiqueta y pompa virreinales. La ropa con la que pelean es la misma con que viven. Sólo modifican sus nombres, por amor al arte: “Barba Negra”, “Santa Boliviana”, “Carmen Rosa, la cholita más ruda del altiplano”. Un altavoz aguardentoso anuncia la primera pelea de la tarde: ¡Laaa Iguana contra el malvado Baaarba Negraaaa! Las tribunas se vienen abajo, los nenes abuchean.

El catch de cholas fue ideado por mujeres campesinas en busca de trabajo y para combatir, de paso, el machismo histórico. “Lo de la lucha libre en El Alto viene desde la década de 1980”, explicó Carmen Rosa a Nicolás García Recoaro (periodista, escritor y documentalista), que las vio pelear 1000 veces y escribió tan bien sobre ellas. Ana Polonia Choque, de 40 años, tiene un puesto en La Paz, donde sirve almuerzos. El fin de semana sube a El Alto y al ring: es “Carmen la Campeona”.

Contactos: cholitaswrestling@gmail.com

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